La nacra común ha vuelto a completar su ciclo reproductivo en el Mar Menor tras varios años sin que sus larvas prosperaran. Los últimos datos del seguimiento autonómico, recogidos por La Opinión de Murcia, contabilizan más de 600 ejemplares identificados y marcados en la laguna, de los que aproximadamente el 66% son juveniles con una edad estimada de entre dos y cuatro años.
Una nueva generación desde 2024
El programa de control ha marcado más de 450 nacras jóvenes desde que en 2024 se confirmó la incorporación natural de nuevos individuos a la población. El hallazgo supone un cambio respecto a la situación observada durante los años posteriores a los episodios de eutrofización y falta de oxígeno registrados en el Mar Menor desde 2015, cuando las larvas no conseguían completar su desarrollo.
Emilio Cortés, director del Acuario de la Universidad de Murcia y doctor en Biología, relaciona esta evolución con la reducción del bacterioplancton presente en la columna de agua. Según explica a La Opinión de Murcia, ese conjunto de bacterias puede dificultar el desarrollo larvario de especies como la nacra.
«El bacterioplancton es un inhibidor del desarrollo larval en especies como la nacra».
Durante las crisis ambientales, la descomposición de grandes cantidades de biomasa elevó la presencia de estas bacterias. En ese mismo periodo también proliferaron gusanos tubícolas filtradores, cuyas colonias llegaron a cubrir las conchas y, en algunos casos, a provocar la muerte de ejemplares vivos.
Adultos reproductores, pero larvas sin viabilidad
El biólogo señala que la reproducción de las nacras adultas no llegó a desaparecer por completo. Los investigadores siguieron localizando ejemplares capaces de reproducirse, aunque las larvas no superaban las primeras fases de su desarrollo. La modificación de las condiciones ambientales habría abierto una oportunidad para que esas nuevas generaciones salieran adelante.
«Lo que no había era viabilidad en la larva».
- Más de 600 nacras han sido identificadas y marcadas en la laguna.
- Alrededor del 66% son ejemplares juveniles.
- Más de 450 jóvenes se han marcado desde 2024.
- La edad estimada de esos juveniles se sitúa entre dos y cuatro años.
Cortés sostiene que, cuando los niveles de bacterioplancton comenzaron a aproximarse en 2022 a los registrados antes de las crisis ambientales, las larvas recuperaron unas condiciones que permitieron su desarrollo. La presencia continuada de juveniles desde 2024 confirma ahora que el reclutamiento natural se mantiene, aunque la especie continúa amenazada y su recuperación depende de la evolución del ecosistema lagunar.