La Autoridad Portuaria de Cartagena ha sido distinguida con uno de los reconocimientos Sustainability Action 2026 por la incorporación de la biodiversidad marina a su gestión ambiental. El galardón fue recogido por su presidente, Pedro Pablo Hernández, durante la sexta edición de Sustainability Day, celebrada en el Museo Reina Sofía de Madrid.
Los premios, organizados por CompromisoRSE, reconocen iniciativas de administraciones, empresas y entidades vinculadas con la sostenibilidad, la responsabilidad social y el desarrollo sostenible. En el caso del puerto cartagenero, el jurado ha valorado una trayectoria ambiental que se extiende durante más de veinte años.
Una política ambiental iniciada en 2003
El sistema de gestión ambiental de la Autoridad Portuaria está implantado desde 2003. A ese recorrido se suman la certificación ISO 14001, obtenida en 2004, y la inscripción en el Registro Europeo de Gestión y Auditoría Ambiental, conocida como EMAS, desde 2008.
La entidad también ha incorporado nuevas herramientas de cooperación y evaluación de su actividad. Entre ellas figura su entrada en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que permite al puerto participar en espacios de intercambio de conocimiento y colaboración relacionados con la protección de los ecosistemas y el uso sostenible de los recursos.
- 2003: puesta en marcha del sistema de gestión ambiental.
- 2004: obtención de la certificación ISO 14001.
- 2008: inscripción en el registro europeo EMAS.
- 2026: concesión del reconocimiento Sustainability Action.
Certificación ambiental del sector marítimo
El Puerto de Cartagena es, según la información difundida sobre el reconocimiento, el primer puerto europeo en obtener la certificación Green Marine Europe. Este programa voluntario analiza el comportamiento ambiental de las organizaciones marítimas mediante indicadores específicos y procesos de verificación externa.
La Autoridad Portuaria sitúa estas actuaciones dentro de una estrategia centrada en la conservación del medio marino. Su incorporación a la UICN y la certificación europea se presentan como los dos hitos más recientes de una gestión que ya contaba con sistemas de control ambiental implantados desde hace más de dos décadas.